Mar de plástico entre Mallorca y Menorca

No es ficción, ni tampoco la ya conocida isla de plásticos del Pacífico, és la futura isla de plástico de las Baleares y se encuentra en el canal de Menorca, en una zona muy sensible a la contaminación marina y en donde su estado de Salut es fundamental para su economia, la cual depende al 100% del estado de sus aguas, calas y playas.

Hay que pensar en verde y de alguna modo o otro conseguir la retirada de los platicos existentes y evitar la contaminación de otros, con lo que tal vez tengamos que proponer nuevas medidas no muy populares, restricciones ( no prohibiciones ), controles y nuevos servicios a nuevos retos medioambientales, sobretodo por la conclusión final del estudio.

Unos 752 millones de partículas de plástico flotan en el Canal de Menorca Se concentran en estrecho de 36 kilómetros de ancho que separa esta isla de la de Mallorca, según la investigación NIXE III del Mediterráneo coordinada por el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (Girona) y con la que colaboran el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, el Sistema de Observación y Predicción Costero de las Islas Baleares y la Escuela de Negocios ESADE desde 2014.

Los resultados del estudio demuestran que los valores de plástico recogido por kilómetro cuadrado son de 220.000 partículas, lo que equivale a 1,1 kilos de este material.

Los 752 millones de partículas que se estiman en el Canal de Menorca equivalen a 3,7 toneladas, que principalmente no incluyen objetos grandes, sino porciones inferiores a cinco milímetros fragmentadas por efecto de las corrientes y el oleaje.

Esas partículas por su medida representan una amenaza importante para los ecosistemas marinos, ya que se introducen en la cadena alimentaria y llegan a los humanos.

Influencia directa del turismo

El autor principal del estudio, Luis Ruiz-Orejón, explica que, aunque se fabrica plástico de ese tamaño, los que se han encontrado «procedían principalmente de la fragmentación«. Ruiz-Orejón advierte además de que, «una vez que entran en los ecosistemas marinos, son transportados por las corrientes superficiales y el viento».

Las mayores concentraciones se detectaron en primavera y verano en áreas próximas a Mallorca, lo que apunta a la influencia directa del turismo. Este investigador subraya además que, aunque las corrientes y el oleaje ejercen de «mecanismos de limpieza muy efectivos en ciertos periodos del año, las partículas no desaparecen o se reducen, simplemente se desplazan de unas áreas a otras

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